martes, 24 de abril de 2012

El miedo a montar en bicicleta 05 - Haciendo el montar en bicicleta extraño





El miedo a montar en bicicleta 05 - Haciendo el montar en bicicleta extraño

Hemos contactado al Sociólogo Dave Horton de la Universidad de Lancaster gracias a Mikael Colville de Copenhaguenize. Dave nos ha dejado publicar esta serie de ensayos sobre El miedo a montar en bicicleta, para entender mejor los mecanismos de porque las personas no la usan como medio de transporte y  que es lo que impide a las personas hacerlo. Esta es la quinta y última entrega que fueron originalmente  publicados en su blog  Thinking about Cycling.


Dave Horton  es un sociólogo y amante de todo lo  que tenga que ver con bicicletas. Él es parte del  Cycling and Society Research Group, que son pioneros en  el ‘cambio cultural’ en estudios sobre montar en bicicleta donde hacen un simposio anual en el Reino Unido. Dave trabaja en el Centro del Medio ambiente de Lancaster, Universidad de Lancaster, en el proyecto  ‘Entendiendo el caminar y montar en bicicleta’. El trata de hacerlo, escribe sobre ello, y promueve todos los tipos de ciclismo, porque montar en bicicleta es algo esencialmente bueno.  
No Cycling Here, Please

Ahora voy a dejar de pensar en el miedo a montar en bicicleta, el cual es producido por construcciones del ciclismo como algo  inherentemente peligroso, para pensar, en su lugar, en la identidad del "ciclista" que tiende a invocar miedo. Sin lugar a dudas, hay un enfoque a usar teorías psicoanalistas aquí, y en particular ideas para hacerlo con proyección y transferencia. Pero no me aventuro a esos territorios en lo que queda de este capítulo, en su lugar esbozaré la teoría del sociólogo clásico Georg Simmel, sobre el extraño. (1971[1908]), así como el trabajo sociológico reciente sobre el estigma (Goffman 1968), estereotipos (Pickering 2001) y la búsqueda de chivos expiatorios (Cohen 2002[1972]).

En el RU durante el siglo XX, el ciclismo cambió gradualmente de ser un importante modo de movilidad, a ser uno poco importante. En tanto que el volumen, velocidad y dominio de los vehículos motorizados crecía, el ciclismo fue designado a un área de espacio marginal. Hemos visto que el impulso de eliminar el ciclismo, en su conjunto, del camino, solo triunfó en las vías motorizadas, cosa de la que se quejaron organizaciones ciclistas. Sin embargo, en otros lugares el ciclismo fue reducido a la práctica en la frontera de una infraestructura de transporte que cada vez más se centraba en el auto. El poder masivo del automóvil es bien expresado por su actual monopolización de espacio.

El dominio que aparentemente se da por sentado del automóvil vió al ciclismo en RU en un estado peligroso del último tercio del siglo XX. Al final del siglo, el ciclismo estaba espacialmente, en el caño. Las espacialidades de una práctica siempre tienen implicaciones en la identidad de las personas (Lefebvre 1991; Shields 1991; Sibley 1995).  Si el ciclismo estaba espacialmente en el caño, también lo estaban las identidades de los ciclistas. El ciclismo, y mas específicamente el ciclismo de utilidad urbana, se ha convertido en una practica polucionada y polucionadora, y el "ciclista" en una identidad polucionada y polucionadora.

La aceptabilidad cultural del espacio marginado del ciclismo, particularmente cuando se combina con la identidad estigmatizada del ciclista, es altamente consecuencial. Significa que aquellos ciclistas que no se apegan a las márgenes, pero que ni consciente o inconscientemente tratan te llegar al "centro" por ellos mismos, son experimentados como amenazantes y perturbadores, y son demonizados -la mayoría, visible y poderosamente en los medios masivos.

Así, las protestas colectivas de ciclistas, tales como las Masas Críticas, son particularmente vilipendiadas (Carlsson 2002). Pero incluso los ciclistas menos "políticos" romperán algunas veces la invisibilidad de las márgenes, y por lo tanto, inadvertidamente retaran el monopolio espacial del automóvil. Este ciclista puede ejecutar un rango entero de maniobras diseñadas para tomar atajos, eludir retenciones y escapar del peligro. Debe resaltarse que muchos de esos movimientos, ya sean "ilícitos" o simplemente no disponibles para la gente en autos, son estrategias de reducción de riesgos, tácticas desarrolladas por ciclistas para reducir conflictos y riesgos de colisión con otros.

Pero a diferencia de la educación vial, los cascos y nueva infraestructura para montar en bici, muchos pueden no ser oficialmente sancionados y son por lo tanto, no vistos como legitimados por completo. Esas son las mismas tácticas que han permitido el ciclismo para sobrevivir, como práctica urbana, y puede también reforzar la identidad todavía mas estigmatizada del ciclista.

Los medios masivos están muy alerta al potencial de la identidad estigmatizada del ciclista para hacer una "buena historia", especialmente en un contexto social que cada vez mas anima a la gente a reflejar en las opciones de transporte y cuestiona sus propias vidas automovilizadas (ver abajo). Editores de periódicos saben que es lo que sus lectores y quienes pautan quieren (y nosotros deberíamos notar como una alta proporción de aquellos que pautan pertenecen al sector del automóvil, en los que dependen las ganancias de los periódicos). Es probable entonces que los medios reproduzcan las representaciones dominantes del ciclista como un "gamberro", que incumple la ley, un extraño (por ejemplo, Hoey 2003).

Tales trabajos estereotipadores al aislar ciertos comportamientos, sacándolos de su contexto significativo, y atribuyéndolos a "todos aquellos asociados con un grupo particular o categoría" (Pickering 2001,4). Y estas representaciones estereotípicas contribuyen a mantener al ciclista como un "otro" extraño (Basford et al 2003; Dickinson 2004; Field 1996; Reid 2004).

En contra del contexto de destrucción social y ecológica del automóvil, la reproducción de preocupaciones sobre el comportamiento del ciclista es un ejemplo clásico de búsqueda de chivos expiatorios (Cohen 2002). La búsqueda de chivos expiatorios desvía la atención de los grandes crímenes al, en este caso, sacrificar al ciclista en una persecución ideológica de "motorizado como siempre". A través de la representación de la practica marginal del ciclismo como "desviada", la practica dominante de conducir auto es reproducida y reafirmada como "normal". Representaciones de ciclistas como desviados, o de ciclistas como extraños, contribuyen a, y son facilitadas por, bajos niveles de ciclismo, que significan que pocas personas son capaces de tomar, y defender, el punto de vista del ciclista.

Pero los tiempos están cambiando. El ciclismo se ha vuelto extraño, y el ciclista se ha vuelto un extraño. Y aun así hay una intensa ambivalencia sobre el extraño (Simmel 1971). La presencia del extraño sugiere la posibilidad de otra forma. Frente a un fondo de cada vez mas preocupaciones sobre el cambio climático y el malestar creciente sobre "el auto", el ciclista extraño encierra la posibilidad de un orden social diferente.

Así que aquí hay otro desafío al ciclismo como una práctica marginalizada y al ciclista como una identidad estigmatizada. Pero esta vez no es la Masa Critica o el aberrante ciclista quien, al moverse de los márgenes hacia una posición mas central, esta imponiendo el desafío. Son los gobiernos. Mas precisamente, es el discurso y política del transporte, que especialmente a la luz de una amplia gama de "problemas" sociales y medio ambientales, están presionando al ciclismo de nuevo hacia "el centro".

La política de transporte de gobierno del RU (mas notablemente Transporte por Londres) esta conociendo al ciclismo como "una cosa buena", y dejando claro que la gente debería darle al ciclismo una oportunidad. Los medios masivos, aunque hacia sus finalidades más progresivas, ambiente representa ahora al ciclismo en términos más positivos. En junio 7 de 2006, la página frontal de un periódico del RU, The Independent, mostró una imagen de la rueda frontal de una bicicleta, junto con la cabecera "Revolución! Reino Unido acepta a la bicicleta" (Milmo 2006).

Durante el ultimo tercio del siglo XX, el ciclismo fue relegado en favor del motorista. Pero el ciclista está volviendo. Y de nuevo, esta siendo experimentado por la gente como una amenaza. La separación radical del ciclista del motorista en la sociedad británica vuelve como una persecución perturbadora. El impulso para traer al ciclismo desde las márgenes  sugiere que las vidas centradas en el auto no continuara por siempre. Forzar la idea de uno mismo como ciclista, provoca miedo al ciclismo. Entonces mi argumento no es solamente que el miedo al ciclismo es producido por los varios intentos de hacer el ciclismo mas seguro, sino también por el miedo al ciclista relacionado a las ansiedades de la gente de que ellos, también, pueden terminar por adoptar el ciclismo, y convertirse en "ciclista".

Conclusiones

El miedo al ciclismo constituye una barrera emocional al ciclismo. Irónicamente, este miedo es parcialmente producido a través de intentos de hacerlo mas seguro. Mientras que el ciclismo siga siendo algo a lo que temer, se mantendrá como una práctica marginalizada. La constante construcción cultural del ciclismo como peligroso, justifica si continuada marginalización espacial de la práctica ciclista, que luego permite la continuada construcción del ciclista como el otro, como el extraño que pedalea en las márgenes. La marginación ideológica, espacial y cultural del ciclismo son continuamente reproducidas, al mismo tiempo.

Pero el ciclismo es pedalear desde esas márgenes. Hay -admitidamente tentativos- señales de un renacimiento del ciclismo. Hoy en día un número de actores busca elevar la posición del ciclismo en la política de transporte, para moverlo hacia el centro de atención. Si este impulso continua en el futuro, podríamos ver las ansiedades de la gente, sobre el cambio alejado del actualmente dominante automóvil, cada vez más proyectado hacia el ciclismo extraño (Sandercock 2002, 205; Sigona 2003, 70). Como la gente siente cada vez más presión para usar bicicletas, ellos mismos, y entonces realmente se empiezan a comprometerse con las realidades dominantes de las condiciones del ciclismo, podríamos también oír mas sobre el ciclismo siendo demasiado peligroso.

Los miedos de la gente por el ciclismo se volverán mas reales y poderosos, mientras que los prospectos de que ellos monten en bicicleta crezcan. Y la gente sentirá y temerá la perdida de la forma de vida que han vivido, en su automóvil. Cuando estas ansiedades se vuelvan intensas y las llamadas de que el ciclismo es demasiado peligroso se hagan a gritos, deberemos tomarlas como señal de que -como cultura- nos pondremos verdaderamente serios una vez mas sobre subirnos a nuestras bicicletas.

Mientras tanto, ¿qué puede hacerse para mitigar los miedos de la gente hacia el ciclismo?aunque es constantemente producido y reproducido, el miedo hacia el ciclismo y hacia el ciclista no es inevitable. Las condiciones tanto para la práctica como para las reproducciones del ciclismo y del ciclista pueden cambiar y ser cambiadas, y por lo tanto producir efectos diferentes. Mucha gente que monta en bicicleta hoy -competidores, turistas, mensajeros- pertenecen a culturas del ciclismo que producen y reproducen experiencias y representaciones positivas del ciclismo. Estas personas pueden ser conscientes de las contracciones del ciclismo como algo que debe ser temido, y de los ciclistas siendo extraños, pero esas representaciones negativas son fácilmente excedidas por las evaluaciones celebratorias y confirmadoras de que el ciclismo es, y de los ciclistas fluyendo hacia sus mundos culturales específicos.

Correspondientemente, podemos promover la cultura pro-ciclismo de varias formas. En el nivel de representación, nuestra tarea es generar y reafirmar continuamente representaciones positivas del ciclismo como una practica ordinaria y disfrutable, algo que estoy feliz de ver pasar en, por ejemplo, recientes campañas publicitarias de Transporte por Londres e Inglaterra en bicicleta. Ciertamente, debemos dejar de comunicar, aunque sea inadvertidamente, los peligros del ciclismo, y en lugar de proveer a la gente con demasiadas representaciones, muy diversas, positivas y afirmantes tanto de la práctica como de las identidades del ciclismo. El actual miedo al ciclismo puede ser diferente, pero debemos ayudar a hacerlo diferente.

Referencias.

- Basford, L., S. Reid, T. Lester, J. Thomson and A. Tolmie (2003) Drivers' Perceptions of Cyclists (Transport Research Laboratory Report 549, Crowthorne: TRL).
- Carlsson, C. (2002) Critical Mass: Bicycling's Defiant Celebration (Oakland, Ca. and Edinburgh: AK Press).
- Cohen, S. (2002[1972]) Folk Devils and Moral Panics, third edition (London: Routledge).
- Dickinson, J. (2004) 'Social Constructions of Tourism and Local Travel: Implications for Mobility in a Rural Tourism Context', in Proceedings of Tourism: State of the Art II (University of Strathclyde, Glasgow).
- Field, P. (1996) 'Call it Slaughter', Cycling and Mountain Biking Today, December (accessed at http://www.motorcarnage.org.uk/motorcarnage/otherarticles/slaughter.html, 7/6/04).
- Goffman, E. (1968) Stigma: Notes on the Management of Spoiled Identity (Harmondsworth: Penguin).
- Hoey, K. (2003) 'The Real Menace on Britain's Roads are Selfish, Aggressive, Law-Breaking and Infuriatingly Smug Lycra Louts', The Mail on Sunday, 19th October.
- Lefebvre, H. (1991) The Production of Space, trans. Nicholson-Smith, D. (Oxford: Blackwell).
- Milmo, C. (2006) 'Revolution! Britain embraces the bicycle', in The Independent, 7th June, pp. 1-3 (available online at http://news.independent.co.uk/uk/transport/article656400.ece; last accessed 4/2/07).
- Pickering, M. (2001) Stereotyping: The Politics of Representation (Houndmills: Palgrave).
- Reid, S. (2004) ‘Fear and Loathing?’, Cycle, February/March, 29-30.
- Sandercock, L. (2002) 'Difference, Fear and Habitus: A Political Economy of Urban Fears', in J. Hillier and E. Rooksby (eds), Habitus: A Sense of Place, 203-18 (Aldershot: Ashgate).
- Sigona, N. (2003) ‘How Can a “Nomad” be a “Refugee”? Kosovo Roma and Labelling Policy in Italy’, Sociology, 37(1) 69-79.
- Simmel, G. (1971[1908]) On Individuality and Social Forms, ed. and intro. by D. Levine, (Chicago and London: University of Chicago Press).
- Shields, R. (1991) Places on the Margins: Alternative Geographies of Modernity, (London: Routledge).
- Sibley, D. (1995) Geographies of Exclusion (London: Routledge).

1 comentario:

  1. That's a great article, even though I had to use Google translate to read it!

    All the best, John

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